LA ORQUESTA SINFÓNICA DE AGUASCALIENTES CIERRA CON CARMINA BURANA UNA TEMPORADA COLOSAL

CARMINA ICA BURANA

● Con una de las obras más conocidas del repertorio clásico, la OSA cierra con

broche de oro su exitosísima temporada.

El Instituto Cultural de Aguascalientes y la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes

invitan al último concierto de esta temporada que se presentará en tres ocasiones

a lo largo del próximo fin de semana, el jueves 2 5 y el viernes 26 a las 21:00 h y el

domingo 28 a las 12:30 h en el Teatro Aguascalientes.

Para el concierto la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes contará con David Pérez

Olmedo, como director invitado, la soprano Lizeth Almaráz, el tenor Jorge Jiménez

alumnos de la licenciatura en Danza Contemporánea de la Universidad de las Artes, 80

voces corales del Instituto Cultural de Aguascalientes y el diseñador de la escenografía

y el vestuario, Eduardo Gaitán Tronco.

Carmina Burana es una cantata escénica del siglo XX compuesta por Carl Orff entre

1935 y 1936, utilizando como texto algunos de los poemas medievales de C armina

Burana . Se estrenó el 8 de junio de 1937 en la Alte Oper de Fráncfort del Meno dirigida

por Oskar Wälterlin.

La versión de Orff constituye, junto a C atulli Carmina y E l triunfo de Afrodita , la trilogía

Trionfi . Orff subtituló la composición:C antiones profanæ cantoribus et choris cantandæ

comitantibus instrumentis atque imaginibus magicis (en español: «Canciones laicas

para cantantes y coreutas para ser cantadas junto a instrumentos e imágenes

mágicas»).

La obra se compone principalmente de versos en latín, aunque cuenta con fragmentos

en alto alemán medio y provenzal antiguo. Su fragmento más conocido es el «O

Fortuna», que constituye la primera parte del preludio y que se repite al final de la obra.

En la cantata, además de la orquesta y coros, intervienen solistas (soprano, tenor,

barítono), destacando su abundante y espléndida percusión.

De la colección completa de los C armina Burana , Orff escogió veinticinco canciones y

las ordenó de modo que pudieran ser representadas en un escenario. En cuanto a la

música, se amoldó a la sencillez de los textos. Aproximadamente la mitad de las piezas

son canciones cuya melodía se repite en cada estrofa casi sin variantes, limitándose

algunas veces a realizar simples escalas mayores o menores.

El ritmo es el encargado de dar variedad al conjunto, impidiendo así cualquier

monotonía. Esta riqueza rítmica es, tal vez, la característica más importante de los

Carmina Burana de Orff. La obra de Orff consta de una introducción, tres partes y un

final, con un total de veinticinco números.

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