El senador aguascalentense Fernando Herrera Ávila aseguró que el informe de Transparencia Internacional (TI) que coloca a México como el más corrupto de América Latina, es una vergüenza para el país  y resultado del fracaso del gobierno federal en el combate a la corrupción.

Señaló que el reporte de esa organización  no partidista es un ejemplo emblemático más de que  México ha tocado fondo en materia de corrupción y que la lucha gubernamental contra este flagelo ha sido una simulación.

El líder de los senadores panistas subrayó que el gobierno federal solamente ha combatido la corrupción cuando ya no le queda de otra y se ve arrinconado por la presión social, por los medios o por los gobernadores panistas de la alternancia, pero no por iniciativa propia.

Destacó que si hoy los ex gobernadores de Veracruz, Tamaulipas y Quintana Roo,  por citar a los más recientes, están siendo procesados es debido a la alternancia y colaboración de los gobiernos panistas y de aquellos que llegaron al cargo como resultado de alianzas con otros partidos.

Herrera Ávila  dejó en claro que el PRI-gobierno debe pasar de la declaración mediática a la aplicación de la justicia a secas contra quienes han cometido actos graves de corrupción como Javier Duarte, Tomás Yarrington, Roberto Borge, Eugenio Hernández y como pronto debe ocurrir con César Duarte.

Expuso que Javier Duarte desvió 35 mil millones de pesos, el quebranto patrimonial de Roberto Borge asciende a 30 mil millones de pesos, Eugenio Hernández es acusado de peculado y lavado de dinero por mil 584 millones de pesos, mientras que César Duarte dejó una deuda de 49 mil millones de pesos en Chihuahua.

El legislador del PAN señaló que la percepción de la corrupción se agrava aún más cuando instituciones como el Inegi dan cuenta que en 2016 las empresas mexicanas tuvieron que pagar  mil 600 millones de pesos en “mordidas”  para trámites y solicitudes de servicios  en los tres niveles de gobierno.

Refirió que el Instituto Mexicano de la Competitividad, por su parte, calcula la corrupción en 890 mil millones de pesos anuales, con un gasto per cápita diario de 165 pesos, lo que demuestra que la corrupción afecta a los más pobres.

Como se ve, apuntó Herrera Ávila, la corrupción ha sido el signo distintivo de este gobierno incompetente. Los informes tanto nacionales como del extranjero son contundentes y altamente preocupantes.

Es inaceptable que la administración del presidente Peña Nieto no dé muestras de que realmente está haciendo algo para combatir la corrupción, subrayó.