*Por combustibles, capta gobierno 284 mil millones más de lo esperado; compra barato y vende caro.

*Cuesta entre 238 y 276 pesos más llenar un tanque promedio.

El senador aguascalentense Fernando Herrera Ávila indicó que la liberación del precio de la gasolina es la consumación de una política gubernamental que saca el dinero del bolsillo de los consumidores para gastarlo de manera opaca y sin rendición de cuentas.

El coordinador de los senadores panistas recordó que el gobierno ha obtenido ingresos históricos por concepto del cobro del IEPS a las gasolinas, superiores a lo planeado, sin que se conozca con certeza el destino de los mismos.

En 2016, por ejemplo, captó 239 mil 364 millones de pesos, que se elevó en 2017 a 284 mil 432 millones de pesos.

Indicó que México importa el 65 por ciento de la gasolina que se expende en el país, pero lo más grave e injusto es que el gobierno compre gasolina barata en Estados Unidos  y la revenda a los mexicanos a un precio superior.

El legislador hizo notar que al final de la pasada administración del PAN  la gasolina Magna costaba 10.36 pesos el litro, la Premium 10.95 pesos y el diésel 10.45 pesos, pero luego de cinco años de gobierno priista los costos se dispararon a 16.75, 18.47 y a 18.00 pesos, respectivamente, al cierre de noviembre de 2017.

Al contrastar las cifras entre uno y otro gobierno, Herrera Ávila añadió que en 2012 con Felipe Calderón llenar un tanque de 40 litros de gasolina Magna costaba 432 pesos y de Premium 454 pesos; hoy es de 670 y de 738 pesos, respectivamente; es decir, 238 y 276 pesos más cada una.

Precisó que los aumentos en materia de recaudación y precios se deben a la reforma fiscal impuesta por el PRI-gobierno, una reforma meramente recaudatoria que tiene estancada la economía, elevó la inflación y le está haciendo mucho daño a las familias mexicanas.

Por ello –dijo– ahora que el Estado dejará de tener control sobre los precios de los combustibles, es urgente que el gobierno asuma su papel y aplique los mecanismos a su alcance que aligeren el impacto negativo que pueden representar para la economía familiar.

Es preciso que el gobierno actúe con responsabilidad para que los fundamentos macroeconómicos se mantengan estables, señaló.

En entrevista, destacó la necesidad de ser prudentes, a fin de que la liberación no comprometa la estabilidad de los precios de productos y servicios que son básicos para la diaria subsistencia de todos los mexicanos.

Comentó que el gobierno debe garantizar equilibrio en el mercado de las gasolinas y el diésel, a fin de impedir que surjan factores que incidan en un despunte en el precio de los combustibles que a su vez genere aumentos en los precios de otros bienes y servicios que la gente necesita consumir.