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Recientemente se ha intensificado las acciones del movimiento que promueve el voto nulo masivo en las próximas elecciones federales, como una forma de protesta por la crisis de credibilidad política e institucional por la que atraviesa nuestro país.
 
En el Partido del Trabajo respetamos ésta postura. Se reconoce que anular el voto es un derecho, así lo establece el marco jurídico en la materia y en la propia constitución, sin embargo hay cuestiones que son objetivamente ciertas, con independencia de cómo las queremos valorar, manifestó Jesús Medina Olivares líder Petista en la entidad.
 
Consideramos que el impacto del voto nulo y la abstención, si bien, tienen como propósito hacer patente la inconformidad por la ausencia de alternativas auténticas, contra el régimen político y sus gobernantes, también es un arma de doble filo que contrario a lo que se pretende únicamente favorece al statu quo; al bipartidismo existente, a los poderes fácticos y particularmente al PRI”, señaló.
 
En los procesos electorales de nuestro país, sobre todo en los federales, son donde se registra la más baja participación ciudadana. En muy contadas ocasiones ha superado el 50 por ciento de la lista nominal de electores.
 
Lo anterior hace palpable el desinterés de la ciudadanía de participar en éste tipo de elecciones por varios factores: inconformidad por la situación económica y política del país y por qué existe poco interés en conocer quiénes son los candidatos a legisladores en la cámara baja. No le queda claro a la ciudadanía cuáles son sus funciones ni los resultados concretos que su actuación le genera.
 
Sin embargo, en virtud de que en nuestro sistema electoral solamente cuentan los votos emitidos y válidos a la hora de repartir los escaños, particularmente en éstas elecciones de baja participación ciudadana, la abstención y el voto nulo sólo benefician directamente a los partidos que tienen un voto cautivo, el llamado voto duro y una capacidad de movilización electoral suficiente para ganar las elecciones.
 
En éste caso al PRI y al PAN, que son justamente los que han creado la penosa situación actual en nuestra democracia.
 
De la misma manera el voto nulo y la abstención, sin pretenderlo, alientan el bipartidismo ya que su único efecto jurídico es que se amplía la base de votos emitidos sobre la cual se calcula el porcentaje necesario para conservar el registro legal de los partidos, lamentó Medina.
 
Quién aseguró que en las condiciones actuales, la única manera objetivamente posible de cambiar las cosas en el país, es participando activamente y votando por los partidos progresistas.
 
Por opciones políticas que desde la de Cámara de Diputados verdaderamente enfrenten en la a los podres fácticos, como lo ha hecho el Partido del Trabajo, que no formó parte del pacto de Peña Nieto, ni respaldó absolutamente ninguna de las llamadas reformas estructurales, por considerarlas contrarias al interés de la mayoría de los mexicanos.
 
Es necesario un marco parlamentario más plural que propicie la creación de coaliciones, como contrapeso a los grupos parlamentarios mayoritarios (PRI y PAN), que se han convertido en verdaderas dictaduras trianuales”, dijo Olivares.
 
Por ello hizo un llamado a la ciudadanía a ejercer su responsabilidad. A no caer en la trampa, a que haga valer su derecho a decidir.
 
Y resaltó que el voto es el mejor instrumento que tenemos los ciudadanos para castigar a los gobiernos y partidos por el incumplimiento de sus compromisos, por la difícil situación de inseguridad, económica y social que en el país estamos viviendo.
 
Debemos darle el carácter plebiscitario a las elecciones, que la corte nos negó, en el tema de la reforma energética, para expresar nuestro rechazo al gobierno que tenemos y a las reformas estructurales.
 
Ejerzamos el poder del voto. El voto libre, secreto y respetado ha sido producto de una larga lucha de todos los mexicanos y hoy más que nunca es fundamental para la transformación democrática del país. No lo desperdiciemos”, solicitó.
 
Que la decisión del rumbo que queramos darle al país sea nuestra y no de pequeños grupos facciosos”, concluyo Jesús Medina.